Friday, December 01, 2006

criticas constructivas...

Sunday, June 18, 2006



MATERIA: ANATOMIA DENTARIA

OBJETIVOS:
-Conocer la nomenclatura y terminología dentaria
-Identificar las formas geométricas de cada diente en particular
-Plasmar en una escultura todos los elementos anatómicos aprendidos

CONTENIDO
-Nomenclatura Dentaria
-Formas Geométricas
-Morfología Dentaria
-Elementos Anatómicos



I.- INTRODUCCION

La anatomía dentaria enfoca, como rama de la Biología, el estudio y organización del diente, como ente aislado y como integrante del sistema dentario y del aparato masticador.Aunque la anatomía aparenta ser una ciencia descriptiva, estática, la anatomía dentaria frecuentemente escapa de tal precepto, ante la necesidad de explicar, con el conocimiento del mecanismo de los fenómenos en los que ellas intervienen, cual es la razón de la existencia y disposición de las estructuras del diente.

El eje de todo este problema es el diente de el deberá conocerse cómo es, para que sirve, cuales son sus características, cuantas denticiones y grupos dentarios existen, que nomenclatura se utiliza para designar sus elementos y porciones.
Estas nociones se reúnen bajo el titulo común de generalidades.
Los dientes están formados por elementos similares que, variando en su forma, volumen y su posición, dan origen a los distintos grupos. Estos elementos constitutivos fundamentales se analizan en arquitectura de las piezas dentarias.
Presencia del diente en el sistema dentario y en el aparato masticador.
El diente constituye la unidad en ambas entidades. Como de su integración participan distintos tejidos, es un órgano. Al alinearse con los dientes de su mismo maxilar constituye el arco dentario. Los arcos de ambos maxilares integran el sistema dentario, que forma parte muy importante de un gran aparato constituyendo en su torno, y del cual participa:
ambas mandíbulas, como portadores de los dientes y como esqueleto de las partes blandas
músculos: los que intervienen en la formación de las paredes bucales y los que producen los movimientos mandibulares.
Las articulaciones temporomaxilares, merced a las cuales se producen las excursiones del maxilar inferior
Los tejidos blandos: que forman labios, carrillos, bóveda palatina, velo del paladar, istmo de las fauces, piso de boca, lengua, glándulas salivales. Estos elementos actúan no solamente como paredes de la cavidad bucal; también lo hacen como factores activos en la mecánica de la masticación movilizando el bolo alimenticio y en el proceso químico de la misma mediante la secreción de la saliva
Los elementos vasculares y nerviosos.
Todo este conjunto integra el aparato masticador.
En la actualidad se tiende a ampliar el concepto añadiendo a los elementos anteriores estas otras estructuras: el hueso Hioides, los cartílagos cricoides, tiroides, y aritenoides y la musculatura infrahioidea. Se integra así el esqueleto viceral superior.

II. LOS DIENTES: GENERALIDADES

Constituidos por tejidos perfectamente diferenciados y que reconocen distinto origen embrionario, los dientes son órganos duros, pequeños de color blanco amarillento, dispuestos en forma de arco en ambos maxilares, que componen en su conjunto el sistema dentario.

A. Estructura del diente

Existe tres tejidos duros, esmalte, cemento y dentina, y uno blando: la pulpa dentaria. Salvo el primero de origen ectodérmico, los restantes derivan del mesodermo.Recubriendo el esmalte pero sin, que resulte observable a simple vista, se dispone la membrana de Nasmyth o cutícula dentis, cuya importancia anatómica es relativa en lo referente a la morfología dentaria. Es un tejido ectodérmico.
Se observa en solamente en los primeros momentos de la vida del diente; en las cúspides y bordes incisales suele faltar aun antes de que las mismas entren en oclusión; desaparece totalmente de las superficies masticatorias por acción de la atrición.

B. Ubicación diente “in situ”

Los dientes se alojan en la boca, primera porción del tubo digestivo, en las cavidades que presentan los procesos alveolares de los huesos maxilares, en los que se implantan merced a la existencia de una verdadera articulación. De ella participan dos superficies articulares.

1.- El hueso representado por la corticar alveolar

2.-El diente, por medio del cemento. Entre ambos se dispone un ligamento: el periodonto. Estos tres elementos, directamente responsables de la sujeción del diente, forman el parodonto de inserción

Recubriendo los procesos alveolares y adhiriéndose fuertemente a los dientes, se instala la encía, que no es más que una dependencia de la mucosa bucal y que, junto con la membrana de Nasmyth cumple la función específica de brindar protección a la inserción dentaria. Se comporta, en esencia, como una cápsula articular: es el parodonto de protección.Estos elementos y los que forman el órgano dental: esmalte, dentina y pulpa se reúnen para constituir una verdadera entidad, tanto anatómicamente como en su significación funcional, clínica y patológica, denominada ODONTON cuya integración es la siguiente:












La inclusión del cemento dentro del parodonto de inserción y su exclusión del órgano dental debe llamar necesariamente la atención. Pero existen razones embriológicas y funcionales que rustican tal ubicación. Desde el punto de vista embriológico, por que los tres elementos del parodonto de inserción reconocen idéntica paternidad: el saco dental y funcionalmente por que el trabajo del cemento es servir de superficie articular dentaria, reteniendo el polo interno de las fibras periodonticas. El polo externo queda aprisionado en la cortical alveolar

C. Funciones de los dientes y del sistema dentario

Las funciones que cumplen los dientes por si mismos o integrando entidades más amplias como el sistema dentario y el aparato masticador son cuatro: masticatoria, fonética, estética y de preservación.

1. Función masticatoria: la acción de la masticación esta destinada a producir la segmentación de las partículas alimenticias para lo cual debe vencer la resistencia que estas oponen. En el proceso intervienen dos procesos fundamentales: las fuerzas representadas por los músculos de la masticación y los dientes que las transmiten al alimento.
Cada pieza dentaria cumple una función distinta de acuerdo a su morfología. El clásico concepto de que los incisivos cortan, los caninos desgarran y los premolares y molares trituran, debe ser desechado.
Cuando los dientes antagonistas se relacionan cúspide a cúspide, a través de sus vértices o por sus aristas longitudinales se produce acción de corte pero cuando el maxilar inferior se eleva y choca con el maxilar superior se produce fricción. Es decir que en todos los dientes se ejerce la acción de corte y fricción; en los premolares y molares hay también aplastamiento. Gracias a ello, el alimento queda preparado para recibir la acción de la saliva y de los restantes fermentos digestivos. Además, la saliva actúa como lubricante favoreciendo el deslizamiento del bolo alimenticio en la deglución.

2. Función fonética: de los tres elementos que componen el aparato de la fonación: fuelle respiratorio, aparato glotico y aparato resonador, la boca integra este ultimo junto con las fosas nasales y la faringe.
Estos órganos fonadores deben actuar como una verdadera unidad funcional, para lo cual es necesario que exista coordinación entre estos factores: mecánica de la respiración, movimientos laringeos, vibración de las cuerdas vocales y acomodación de las cavidades resonadoras y de los puntos de articulación.
En la boca, pues, se modifica el sonido emitido en la laringe al paso de la corriente de aire pulmonar. Las distintas posiciones de la boca dependen de los movimientos del maxilar inferior, sobre todo de los de descenso y ascenso. La locución normal se produce en óptimas condiciones cuando la boca se encuentra entre abierta. Las piezas dentarias participan en dos formas en la fonación. En conjunto lo hacen como parte integrante de la cavidad bucal que, a manera de caja de resonancia, se modifica para producir los diversos sonidos. En forma individual, al igual que los procesos alveolares, bóveda palatina, y velo del paladar, los dientes intervienen como elementos pasivos en relación con la lengua o labios que participan activamente en la articulación del sonido.

3. Función estética: no la cumplen los dientes solo por lo agradable que resulta su presencia. En efecto, hacen algo mas que constituir el motivo decorativo de una bella sonrisa: integran junto con los maxilares la armazón donde se apoya las partes blandas y son por tanto responsables de la posición que adopta la musculatura facial. En gran parte participan, por ello, de la determinación de rasgos que configuran el carácter y la personalidad del individuo. Además mantienen el equilibrio de las proporciones de la boca, rigiendo la fisonomía y la conservación de las dimensiones de la parte inferior de la cara, en relación con los restantes segmentos de la cabeza.

4. Función de preservación: además de sus clásicas funciones, masticatoria, fonética y estética el diente merced a su forma cumple la función de asegurar su propia posición en el arco tratando de evitar posibles desplazamientos y, como consecuencia de ello mantiene la integridad de los tejidos paradentarios. Cuando ocurren cambios posiciónales, algunos elementos del diente se tornan inactivos, su acción pierde eficacia, se alteran o destruyen los elementos de sostén y el proceso suele terminar con la perdida de la pieza. Como consecuencia de tal hecho es posible esperar desequilibrios en el arco dentario correspondiente y en la relación de antagonismo.
Estas son las funciones que cumplen las piezas dentarias. Para que se lleven a cabo normalmente es necesario la presencia e integridad de los dientes.
La eficiencia masticatoria la correcta articulación del sonido y la belleza facial con sus múltiples y complejas derivaciones dependen de una dentadura completa y sana.

MORFOLOGIA DENTARIA
Para conocer la morfología de los, dientes principalmente los permanentes; deberá considerarse su morfología externa y la que ofrece la cavidad que ocupa el tejido pulpar. Pero previamente será necesario conocer primeramente la nomenclatura dentaria, y cómo son los elementos estructurales de las piezas dentarias y establecer las características morfológicas comunes a todos los dientes

CONFIGURACION EXTERNA

Elementos arquitectónicos de los dientes

Los tejidos dentarios originan una serie de formaciones que, combinadas, modificando su número, tamaño, forma, ubicación, acentuación o reduciendo sus características, son las que permiten diferenciar cada pieza dentaria.

Cúspides: Poseen una forma de pirámide cuadrangular cuya base se suelda al cuerpo del diente. De las caras laterales, denominadas facetas, dos se orientan hacia las caras libres, facetas lisas, y dos hacia la cara oclusal, facetas armadas. Una de otras se hallan separadas por la arista longitudinal. Las facetas lisas, muy inclinadas, se encuentran separadas por la arista lisa, vestibular o palatina o lingual,; y las facetas armadas, menos inclinadas que las anteriores, están separadas por la arista armada, más acentuada que la lisa.
La inclinación de las facetas armadas decrece desde el primer premolar hasta el tercer molar. Ello se puede determinar estudiando la relación entre las alturas coronaria y cúspide. En el primer premolar, la altura cúspide equivale a un tercio de la coronaria, mientras que en los molares, segundo y tercero en especial, llega a ser solamente un quinto.
En términos generales, altura cúspide es el segmento de vertical comprendido entre dos planos horizontales que pasen por el vértice y la sima de la cúspide. Tylman la denomina altura anatómica e introduce el concepto de altura geométrica, que representa la altura cúspide activa. Se mide con los dientes en oclusión central, registrando la dimensión del segmento de vertical comprendido entre dos horizontales que pasan por los vértices de las dos cúspides homólogas. De donde resulta que la medida de la altura geométrica es lo mismo que el overbite (desbordamiento vertical de los dientes del arco superior con respecto a los del inferior)
Hanau denomina altura funcional a la geométrica y relativa a la anatómica.
Las cúspides así descritas responden a una concepción general y se las encuentra en premolares y molares. Gysi considera que las cúspides de los molares son pirámides triangulares, con una cara lateral en vestibular y dos en oclusal. Diamond describe la existencia de cúspides que poseen forma del bulbo, localizadas en vestibular de los molares inferiores y distopalatino de los superiores, a las que podríamos agregar las linguales de los premolares inferiores.
En los incisivos y caninos la existencia del cuarto lóbulo en cervicopalatino o lingual, que alcanza a a veces cierto desarrollo (canino superior), permite clasificar a estos dientes como bicúspides. En tal caso, la cara palatina o lingual pasa a ser considerada casi íntegramente como cara oclusal, quedando la cara libre reducida a la pared palatina o lingual del lóbulo cervical. Recuérdese que la evolución de la forma dentaria depende casi exclusivamente del aumento de tamaño de la porción palatina, mínima en los incisivos centrales, para in aumentando de tamaño en incisivos laterales, canino y primer premolar y para alcanzar en el segundo premolar superior la altura de la porción vestibular y superarla luego en los molares.

Tubérculos supernumerarios: Son prominencias o pequeñas cúspides ubicadas en la corona dentaria, agregadas a las estructuras anatómicas normales.
Poseen tamaño variable, pero sus alturas no exceden normalmente de un tercio de la altura coronaria. Generalmente el límite cervical del tubérculo se confunde con la superficie de la cara del diente donde se encuentra; hacia oclusal está delimitada por un surco de profundidad variable. El eje cervicooclusal puede ser convergente, divergente o paralelo con respecto al eje de la corona. Se los observa con mayor frecuencia en molares, incisivos superiores y caninos de ambos arcos, y excepcionalmente en premolares y en incisivos inferiores.
Se ubican en relación con las caras libres coronarias y en oclusal, sobre todo de los terceros molares.
En los incisivos y caninos se presenta como una anomalía del lóbulo cervicopalatino o lingual.
El tubérculo más frecuentemente hallado es el de Zuckerkandl, de presentación constante y simétrica en vestibulomesiocervical de los primeros molares temporarios de ambos arcos.
El tubérculo de Carabelli se ubica en la unión de las caras mesial y palatina de los primeros molares superiores permanentes, en una posición equidistante de cervical y oclusal. Su tamaño es variable, desde un pequeño mamelón el tubérculo puede alcanzar un nivel que llega hasta el plano de la cara oclusal, de la que queda separado por un surco profundo, arciforme, de concavidad cervical, extendido desde palatino a distal.
Este tubérculo, descripto por Carabelli, en 1844, se presenta en todas las razas y ha sido hallado en cráneos prehistóricos. Es frecuente encontrar un elemento homólogo en segundos molares superiores temporarios; según Lombroser en e 80% de los casos, según Zuckerkandl en el 90%.
Más raramente se presenta el tubérculo de Bolk en mesiovestibular de segundos y terceros molares superiores y de Traviani, en palatodistal de molares superiores.
La estructura histológica de los tubérculos depende de su tamaño; cuando son pequeños se integran exclusivamente con esmalte. Cuando alcanzan mayor dimensión y están mejor delimitados, aparece la dentina. La pulpa dentaria no interviene en su estructura.

Surcos: Constituyen una interrupción notable en la superficie dentaria. Están excavados en el esmalte aunque a veces pueden aparecer como una verdadera fisura, con tejido dentinario en su fondo.
La significación del surco es la siguiente: los primeros trazos de mineralización se registran en los vértices de las cúspides; a medida que la misma progresa centrífugamente, se van acercando en ocasiones la coalescencia es absoluta (tal como ocurre en vestibular de los incisivos), pero cuando queda la reliquia del diferente origen de cada cuspite (caso de oclusal de los molares) aparece el surco.
En cuanto al origen de la fisura, para unos (Wetzel, Bolk) reside en la deficiente soldadura entre los distintos lóbulos del desarrollo que constituyen la cara oclusal, para otros no es más que una laminilla del esmalte de tamaño gigantesco. Diamond propone para los surcos la denominación de “espacio intertubercular”.
De acuerdo con su significación, se los clasifica en principales y segundarios.

Surcos principales: Parten de una fosa principal para dirigirse a otra, o a una secundaria, o bien para continuarse por las caras libres. Delimitan las cúspides entre sí.

Surcos secundarios: Parten de las fositas secundarias para delimitar rebordes marginales o lóbulos.
Estos mismos surcos de la cara oclusal pueden continuarse por las caras libres de todos los molares.
En las caras palatinas de los incisivos y caninos superiores se hallan surcos que separan el cuarto lóbulo y los rebordes marginales de la depresión palatina.

Fosas: Son excavaciones irregulares, algo más profundas que los surcos. Se las clasifica en principales y secundarias.
Gysi, con criterio funcional, considera a las fosas principales como cúspides invertidas. Mientras a las cúspides las llama verdaderas o positivas, a las fosas las denomina invertidas o negativas.

Fosas principales: Se forman por la reunión de surcos principales. Estos pueden ser dos (fosa central de primer molar superior); tres (fosa central de segundo molar superior o cualquiera de las fosas centrales de primer molar inferior), o cuatro (fosas centrales de segundo molar inferior).
Ocasionalmente pueden aparecer fosas formadas por la reunión de cinco surcos principales; se trata de terceros molares inferiores pentacuspídeos, con disposición similar a la de un segundo molar, con el aditamento de un quinto surco que desde la fosa centra se dirige en dirección vestibulodistal.

Fosas secundarias: Se forman por la intersección de un surco principal y uno o dos secundarios. Son menos amplias y profundas.
En los molares suele encontrarse un tipo particular de fosa en las caras libres. Frecuentes en las vestibulares, son menos comunes en las palatinas y excepcionales en las linguales.
En el primer molar inferior corresponde a la terminación del surco mesiovestibular; en el segundo y en los superiores al surco vestibular; en el tercero ala terminación del surco vestibular o del mesiovestibular, según la forma que el diente adopte.
Se ubica siempre en un punto equidistante de oclusal y cervical y tiene forma olivar, con el eje mayor dirigido en el sentido vertical. Muy frecuentemente la fosita se continúa profundamente con una fisura, motivo por el cual éste es uno de los puntos de elección en la iniciación de los procesos de caries.

Depresión: Cavidades amplias y poco profundas que pueden o no estar delimitadas con respecto al resto de la superficie dentaria. Encontraremos:

a) El tipo más definido de depresión corresponde a la cara palatina de los incisivos superiores.
Son notables porque contribuyen a su delimitación los rebordes marginales y los lóbulos cervicopalatinos, de los que están separados por surcos.
b) En la misma localización, pero en los dientes inferiores, existen depresiones poco marcadas, ya que los elementos delimitantes señalados en el superior están apenas esbozados.
c) Ubicadas en distal de canino inferior, mesial de premolares superiores y de todos los molares y palatino del primer molar superior.

En el canino y en los premolares y molares, estas depresiones son propias de las caras proximales, y se continúan, por lo general, con canales radiculares. El que se ubica en la cara palatina del molar constituye la prolongación del surco homónimo de la cara oclusal. En el caso del primer molar superior, ese mismo surco se prolonga sobre la raíz correspondiente.

d) Otro tipo de depresión se encuentra en las caras vestibulares de los dientes anteriores y aun de los premolares. Son poco perceptibles y tienen una medida que supera a las demás. Son alargados en el sentido del eje del diente y corresponden a la unión de los lóbulos vestibulares de desarrollo, estando vinculados con la existencia de escotaduras en el borde inicial.

Rebordes marginales: Son eminencias alargadas de sección triangular que aparecen en las caras oclusales o en las palatinas o linguales de los dientes con borde incisal. Proyectadas sobre los contornos de las caras proximales, presentan dos vertientes orientadas hacia la cara oclusal y el surco interdentario, reunidas en una arista de dirección vestibulolingual o palatino. Romos en los dientes con borde incisal, poseen aristas agudas en los dientes con cara ocusal.
En los incisivos y caninos superiores se extienden prácticamente desde los ángulos incisales hasta el cuarto lóbulo, con el que se fusionan.
Dado que se localizan en las caras dentarias donde se opera con mayor intensidad la fuerza de la masticación, es explicable que no se los pueda encontrar con mucho relieve en las caras linguales de los incisivos inferiores.
En los premolares y molares se extienden de vestibular a palatino, uniendo las cúspides en la porción en que éstas se acercan a las caras proximales.
El tamaño de los rebordes, comparativamente con el del diente que los contiene, decrece desde incisivos a molares.
La función del reborde marginal es la de proteger el punto de contacto, impidiendo el fuerte impacto alimenticio sobre esa zona. En los premolares y molares actúa manteniendo el alimento dentro del área oclusal; en incisivos y caninos lo encausa hacia el relieve del lóbulo cervicopalatino o lingual.

Aristas: Se encuentran delimitando las distintas facetas de una cúspide. Las más notables son las que separan las facetas lisas de las armadas y reciben el nombre de aristas longitudinales.
En los molares, en el diente aislado, existe continuidad con el elemento homólogo de la cúspide vecina. Además estas aristas se ordenan en el arco dentario de acuerdo con una disposición que determina una línea para las cúspides vestibulares y otra para las palatinas o linguales.
Con menor relieve se hallan las que separan entre sí a las facetas armadas. Mucho menos notable, casi perdiendo la categoría de aristas, figuran las que separan las facetas lisas.
Es también una arista la parte más prominente del reborde marginal, que señala la unión de la vertiente oclusal y la del surco interprocimal.

Crestas: Se suele homologar la designación de cresta con la de arista. Empero, debe recordarse que arista es la intersección de dos planos, y creta un relieve definido voluminoso. En verdad ha de reservarse esta designación para elementos de mayor tamaño.
Se presentan las crestas como una prominencia del esmalte, alargada y notable. Como ejemplo se cita la apófisis oblicua del primer molar superior y el puente adamantino del primer premolar inferior.

Canales radiculares: Son depresiones sumamente extensas, localizadas en las caras próximas y muchas veces vinculadas con depresiones existentes en la corona. Se extienden longitudinalmente y presentan la parte más deprimida en el tercio medio, para disminuir en el cervical y desaparecer en el apical. Se halla constantemente un canal de este tipo en la raíz palatina del primer molar superior permanente.
No debe temerse la confusión con la denominación dad al continente de la pulpa radicular. El término conducto es el único que merece este elemento del diente. Por eso queda canal para ser aplicado a la excavación de la superficie radicular, y conducto para la cavidad que existe dentro de la raíz.

Espacio interradicular: Es el espacio irregular determinado por la función de las raíces de una misma pieza dentaria. Tiene forma diversa, de acuerdo con la cantidad de raíces que concurren a formarlo. En los molares inferiores es un surco extendido de vestibular a lingual, con convexidad aplical. En los superiores, la presencia de tres raíces complica la topografía de este espacio, que adopta una forma de T, apareciendo los surcos sobre las caras vestibulares y proximales.

Foramen apical y foraminas: En la superficie del tercio apical es posible reconocer la existencia de una o varias soluciones de continuidad, en forma de orificios de sección circular, cuyo diámetro raramente excede –tratándose de dientes totalmente calcificados- de 1 mm.
Cuando hay un solo orificio se lo denomina foramen apical; cuando aparecen varios, índice de la existencia de una delta apical, aquella denominación corresponde al de mayor calibre y a los más pequeños se los designa foraminas.
Por el foramen ingresan al diente el filete nervioso y una arteria, mientras se produce la salida pasan, casi con exclusividad, elementos vasculares.
La presentación del foramen diferente según la edad. Veamos:

a) En un diente joven, en proceso de calcificación, ofrece un aspecto infundibuliforme con la dentina en contacto directo con la papila dentaria.
b) Con el diente totalmente calcificado pero joven aún, la porción terminal del conducto está formada, desde adentro, hacia fuera, por dentina y cemento.
c) En el diente adulto, por nuevos depósitos de cemento que invaden el conducto y tapizan la dentina, su porción terminal queda íntegramente formada por cemento.

Cuello anatómico y cuello clínico: La línea de separación entre el esmalte y el cemento, o lo que es lo mismo, entre corona y raíz, constituye el cuello anatómico o línea cervical. Su disposición es inmutable, presentando características definidas en cada diente y cara.
En incisivos, caninos y premolares es una línea curva con la convexidad dirigida hacia apical en las caras libres y hacia oclusal en las proximales.
En las caras libres, la curvatura de la vertiente mesial corresponde a un arco de radio de longitud menor que el que engendra la curva de la vertiente distal. Esta diferencia es más notoria en las caras vestibulares que en las palatinas o linguales.
En las proximales también existen dos vertientes: una vestibular y otra palatina o lingual; al encontrarse ambas determinan un ángulo sumamente obtuso en las distales y de angulación menor en las mesiales.
Estas vertientes son más inclinadas en mesial que en distal y, en consecuencia, el vértice ocupa en mesial un plano más cercano a oclusal o incisal.
Observando las curvaturas de la línea cervical en todos los dientes, se comprueba que las intensidades de las mismas disminuyen desde el incisivo central hasta el segundo premolar. Este carácter se acentúa hacia distal, llegando en proximal de los molares inferiores y palatino de los superiores a transformarse en una línea de ondulación apenas perceptible.
La mayor variación ocurre en aquellas caras dentarias donde se implantan más de una raíz. Así, en vestibular de todos los molares, proximal de los superiores y lingual de los inferiores, la disposición del cuello varía tanto que se invierte la convexidad con respecto a como se las encuentra en los dientes anteriores.
El cuello se presenta con dos curvas, convexas hacia oclusal, que se unen en un pequeño espolón en relación con la bifurcación radicular.
Esta línea cervical no se modifica por procesos no destructivos.
Denominada también línea anatómica, divide al diente en corona y raíz anatómica, las cuales una vez totalmente calcificado el ápice conservan su forma, tamaño y relación para toda la vida de la pieza dentaria. En el diente in situ se reconoce otra línea que recibe el nombre de cuello clínico o línea gingival, y que lo divide en corona y raíz clínica. Según Orban y Gottlieb, se instala sobre el diente en la parte más superficial de la adherencia epitelial, o lo que es lo mismo, en el fondo de la hendidura gingival. Ackermann y Held disienten, considerando que la posición de la línea corresponde a la proyección sobre el diente del festón gingival, es decir, en la cresta de unión de las vertientes dental y gingival de la encía marginal. En ambos casos el trazado resulta de diseño semejante a la línea cervical anatómica.
La opinión de Orban y Gottlieb resulta más convincente, lo cual significa aceptar que la hendidura gingival es parte de la cavidad bucal. Para la corona que describe Ackermann y Held se reserva el nombre de corona visible. Con el nombre de cuello quirúrgico se designa la zona del diente comprendida entre la línea cervical, anatómica, y la proyección sobre la superficie de la raíz del plano horizontal que pasa por la cresta del reborde alveolar.
La porción de dientes que se halla dentro de la cavidad bucal se denomina corona clínica; la que se implanta en el maxilar, comportándose como el elemento de inserción del diente, es la raíz clínica.

Cuando el diente cumple su movimiento eruptivo, la línea gingival se traza sobre el esmalte, resultando en ese momento la corona anatómica mayor que la clínica. El caso opuesto se encuentra en aquellos dientes en que, por retracción gingival, la encía se inserta en el cemento determinando una corona clínica mayor que la anatómica. Existe una tercera posibilidad, y es que coincidan las coronas y raíces clínicas y anatómicas cuando la inserción de la encía se hace en la línea cervical.
Se utiliza también la denominación de raíz y corona funcional, en atención al papel que cumple cada una de ellas, en lugar de raíz y corona clínica.
Resumiendo todos estos conceptos se concluye que: la línea cervical o cuello anatómico separa el esmalte del cemento y delimita a la corona y raíz anatómica.
La línea gingival o cuello clínico, que emigra desde el esmalte al cemento, está ubicada en el fondo de la hendidura gingival y separa corona y raíz clínica (Orban y Gottlieb)
Corona visible es la que excede hacia oclusal o incisal el borde del festón gingival (Ackermann y Held)
Cuello quirúrgico es la zona del diente comprendida entre la línea cervical y el plano horizontal que pasa por la cresta alveolar.

Topografía de la línea cervical. En todos los dientes la región del cuello señala una pequeña depresión, marcada a expensas de corona y raíz. La forma en que se relacionan los dos tejidos periféricos da lugar a la aparición de cuatro casos.
Choquet los ha descrito así.

1) El esmalte cubre al cemento
2) El cemento sobre el esmalte. Este caso y el anterior son los más frecuentes.
3) Los bordes del esmalte y del cemento, totalmente adelgazados, se afrontan sin solución de continuidad.
4) El esmalte y el cemento terminan independientemente, separados por un espacio cuyo fondo lo constituye la dentina.

Choquet señala una contradicción entre lo que hace suponer la embriología y la realidad. Según aquella el cemento debería cubrir al esmalte, puesto que es el último de los tejidos en calcificar y sobre todo porque para hacerlo necesita la presencia previa de tejido dentinario; pero la realidad indica que la más frecuente de las cuatro formas comentadas es la primera, es decir, que el esmalte cubre al cemento. Tal como Choquet lo decía, pese a la Embriología, “el hecho es ése, preciso, indiscutible...”
Este autor ha señalado la posibilidad de que en las diferentes caras de un mismo diente puedan hallarse simultáneamente varios de estos casos. Por otra parte ha encontrado relación entre la forma de presentación en los dientes homólogos y coincidencia entre padres e hijos, atribuyendo cierta importancia a la herencia.

CONCEPTO DE LAS FORMAS GEOMÉTRICAS
Conociendo el lector los elementos que constituyen los dientes y analizados los factores que deciden la aparición de los diferentes tipos de presentación de sus formas, es posible introducirse en una descripción más complicada de la forma geométrica que corresponde a cada diente.
Como no existen diferencias fundamentales entre las piezas integrantes de un mismo grupo, es posible limitar la descripción de un ejemplar de cada uno de ellos.

Incisivos: Se reconocen dos porciones: coronaria y radical. El elemento radicular es una pirámide cuadrangular con vértice apical. En su base se reconocen cuatro lados: vestibular, mesial, palatino o lingual y distal. La corona es un prisma cuyas bases, triangulares, se orientan hacia mesial y distal. Los tres lados de la base son: cervical, el más corto, vestibular y palatino o lingual. De las tres caras laterales dos son mayores: la vestibular y la palatina o lingual. De las tres caras laterales dos son mayores: la vestibular y la palatina o lingual, que se reúnen en el borde incisal; la tercera cara, menor, es la cervical, que se confunde con la base de la pirámide radicular.

Caninos: La porción radicular es similar a la de los incisivos. En cuanto a la corona, se divide en dos porciones; la mayor absorbe aproximadamente tres cuartas partes del volumen coronario; se halla directamente relacionada con la pirámide radicular y ofrece la forma de un prisma de bases trapezoides ubicados sobre las caras proximales.
De las caras laterales de dicho prisma dos son libres. Palatino o lingual y vestibular, convergentes hacia incisal, y dos virtuales: una cervical, que se fusiona con la raíz, y la otra menor, opuesta a la anterior, que se una a la pirámide incisal.
En cuanto a la otra porción, la menor, es una pirámide ubicada en relación con incisal. Esta pirámide tiene base rectangular, con gran predominio del diámetro mesiodistal, pequeña altura, y su vértice corresponde a la posición del borde cortante.

Premolares: La raíz con idéntica forma de pirámide cuadrangular a la exhibida por os dientes anteriores. En su corona diferenciamos también dos porciones, tal como lo hicimos con el canino. La mayor es un prisma cuadrangular cuyas caras laterales son vestibular, mesial, palatino o lingual y distal. Las dos bases son: una servical, que se une a la porción radicular, y otra oclusal. Sobre esta última se apoya la porción menor, integrada por dos pirámides cuadrangulares de bases amplias y pequeña altura, que representa a cada una de las cúspides, ubicadas sobre las caras libres.

Molares: Presentan una disposición parecida a la de los premolares, aunque mas compleja. La porción radicular, múltiple, aparece con dos pirámides de base rectangular, una dispuesto sobre mesial y otra sobre distal para los molares inferiores, y tres para los del arco superior: mesial, distal y palatina.
En cuanto a la corona del molar exhibe en su porción oclusal 3, 4 o 5 pirámides del tipo descritas para los premolares, de acuerdo con el arco a que pertenezca.

CARACTERES GENERALES DE LOS DIENTES

Antes de abordar el tema es necesario formular algunos conceptos aclaratorios.
En la descripción de un diente resulta dificultoso establecer una verdadera delimitación entre sus distintas caras.
Si bien las aristas de las cúspides y de los rebordes marginales significan un límite para la superficie oclusal, no ocurre lo mismo para las caras libres y proximales.
Estas características de la forma dentaria hacen que la observación de una cara permita reconocer, además de la superficie que le es propia, parte de la que corresponde a la de sus vecinas. Así, examinando un diente desde oclusal o incisal se verán las caras laterales hasta donde lo permita el ecuador del diente, es decir, la línea que une las partes mas prominentes de las caras laterales. Si el examen se practica desde una cara proximal, se ve que la delimitación hacia vestibular y palatino o lingual se encuentra en las partes mas prominentes de las caras libres. De tal forma, se visualiza la porción mesial o distal de las mismas. Igual ocurre examinando el diente desde una cara libre.
Por tanto, al leerse la descripción de una cara debe entenderse que se trata, en realidad, de la descripción de un diente observado por dicha cara.
Las piezas dentarias presentan una serie de características comunes para las dos denticiones y todos los grupos, y que, con el carácter de principios, consideraremos a continuación.
Queda establecido que se hace a fin de evitar repeticiones innecesarias. Aprendidos ahora tales conocimientos podrán ser aplicados al estudio de cara diente en particular. Las excepciones a estos principios aparecerán señaladas en las piezas dentarias correspondientes.

Asimetría: Todos los dientes son asimétricos. Ello es poco notable en los incisivos centrales inferiores, en los que suele resultar dificultoso el reconocimiento de lado. En cambio, la inclinación del borde incisal, la orientación radicular, las desiguales convexidades de las caras libres y proximales, etc., en los restantes incisivos y caninos, así como la distinta disposición y tamaño de surcos, cúspides y raíces en los premolares y molares fijan las características que determinan esta asimetría.
No existe coincidencia de forma entre los dientes homólogos de los arcos dentarios opuestos (Anisognatismo). Es normal observar similitud de tamaño y forma entre los dientes homólogos de un mismo maxilar.

Superficie de los dientes: Todas las superficies de los dientes son curvas: convexas o cóncavas. Nunca se hallará una superficie plana en la forma dentaria normal. Cuando existe es debido a un agente externo. La atrición y la abración determinan la aparición de zonas planas, por desgaste de la superficie antagonista.

CONVERGENCIA DE LAS CARAS PROXIMALES HACIA PALATINO

Convergencia palatina: Las caras proximales se ubican en planos convergentes que se interceptan por detrás de la cara palatina o lingual.
Esto se debe a que las caras palatinas tienen un diámetro mesiodistal menor que las vestibulares. El arco de la circunferencia que pasa por las caras vestibulares es concéntrico y externo con respecto al que lo hace por las linguales o palatinas. Las caras proximales están colocadas en coincidencia con los radios correspondientes a estos arcos.

Valores de la convergencia: en mayor a nivel del cuello y menor en el borde incisal o cada oclusal.
En los unirradiculares esta convergencia se prolonga sobre la raíz. Por ello es que la sección transversal de la porción radicular de un incisivo superior es netamente triangular y la cara paltina de la misa casi una arista.
Cuando se trata de un primer premolar bífido, esta condición se cumple en forma tal que la raíz vestibular tiene un diámetro mesiodistal mayor que la palatina.
En la porción radicular de los molares, pese a su mayor complejidad, se realiza idéntica observación.

Prominencias proximales: Como consecuencia de las dos observaciones anteriores, ocurre que la mayor prominencia de las caras proximales, considerada en el sentido vestibulopalatino o lingual está situada muy cerca de vestibular.

Oblicuidades proximales: Las oblicuidades de las caras proximales, referidas al plano horizontal, son mayores en las distales.

CONVERGENCIAS DE LAS CARAS PROXIMALES HACIA CERVICAL

Convergencia cervical: Ambas caras proximales ocupan planos convergentes hacia el ápice.
Esto tiene su razón de ser: la necesidad de contribuir a formar, entre dos dientes proximales y hacia cervical del punto de contacto, el espacio suficiente como para permitir la ubicación de la lengüeta interdentaria.

Valores de la convergencia: La convergencia es mayor a nivel de palatino o lingual, y menor en vestibular.
Está más marcado este carácter en incisivos y caninos que en premolares y molares. En aquellos, el diámetro vestibulopalatino o lingual aparece en incisal, prácticamente nulo; pero tanto, la dimensión del borde cortante es casi idéntica en ambas caras libres. Como la convergencia de las caras proximales hacia palatino es máxima en cervical, el cuello es más amplio en vestibular que en su opuesta. Mesial y distal se ven obligadas a convergen más en palatino, determinando que esta cara resulte más trapezoidal que la opuesta, por la simple razón de que disminuye la base menor (cuello), en tanto permanece constante la base mayor (inicial).
En cambio, en premolares y molares, la aplicación de la cara oclusal hace que, a su nivel, el diámetro mesiodistal sea menor en palatino o lingual que en vestibular, porque hacia allí se opera la convergencia de las caras proximales. En ese lugar, aunque sea más notoria la disminución de la menor, se acorta la longitud de las dos bases, y no se requiere tanta convergencia hacia cervical.

Prominencia proximal: La parte más prominente de las caras proximales en la sentido oclusocervical está situada muy cerca de oclusal o incisal. El mayor diámetro horizontal de las caras libres, por tanto, se encuentra también en esa ubicación.

Oblicuidades proximales: Referida al eje longitudinal del diente, la cara más oblicua es la distal, de tal manera que si se prolongan los planos de las caras proximales se interceptarán siempre en apical y hacia mesial del eje.

CONVERGENCIA DE LAS CARAS LIBRES HACIA OCLUSAL

Convergencia oclusal: Las caras libres son convergentes hacia incisal u oclusal.

Valores de la convergencia: La convergencia se produce prácticamente en toda la superficie de las caras libres, salvo en la porción más cervical, donde se observa un ligero estrechamiento que corresponde a la línea del cuello, cuya función es la de crear el espacio conveniente para que se produzca la reflexión de la encía, formando el festón gingival, que en esa depresión encuentra protección. La extensión que converge hacia incisal u oclusal es mayor en vestibular que en palatino.

Prominencia de las caras libres: Del párrafo anterior se deduce que la porción más promitente de las caras libres se halla muy cerca de cervical y que esa proximidad es mayor en vestibular.

Oblicuidades de las caras libres:

a) En los dientes superiores: la mayor oblicuidad y convexidad están ubicadas en palatino de forma tal que las prolongaciones de los planos de las caras libres se interceptan hacia incisal y vestibular.
b) En los dientes inferiores: los incisivos y caninos muestran equivalencia en la oblicuidad; los premolares y molares tienen la oblicuidad mayor en vestibular. La prolongación de los planos se intercepta hacia oclusal y lingual.

CONVERGENCIA DE LAS CARAS LIBRES HACIA DISTAL

Convergencia distal: Ambas caras libres presentan convergencia hacia distal.

Valores de la convergencia: Por regla general, la convergencia se produce más en función de la oblicuidad vestibular que la palatina o lingual. Este detalle es muy notable en los molares, puesto que en las restantes piezas la menor amplitud de las caras libres no permite hacer una verdadera diferenciación.

Prominencia de las caras libres: La prominencia mayor se produce más cerca del mesial que de distal. También es más notable este carácter en los molares, en razón de los distintos tamaños de las cúspides, mayores en mesial.
Por ello, el diámetro vestibulobucal, medido en mesieal, es mayor que en distal.

Oblicuidades de las caras libres: La convergencia de vestibular y palatino o lingual hacia distal se produce en razón de la inclinación de la cara vestibular; orientada desde mesiovestibular hacia distolingual.
La cara palatina o lingual está pro lo general dispuesta casi paralelamente al eje mesiodistal de la corona.
Las prolongaciones de los planos de las dos caras libres se interceptan hacia distopalatino o distolingual.

DIFERENCIA ENTRE LAS CARAS LIBRES

Tamaño: Las caras vestibulares son siempre mayores que sus opuestas.

Superficie: Salvo las caras palatinas y linguales de los incisivos y caninos, donde aparecen concavidades, todas las caras libres de los restantes dientes son convexas en ambos sentidos.

Ubicación de la máxima prominencia cervicooclusal: En todas las caras libres, la máxima prominencia está cerca de cervical. En las vestibulares, más cerca del cuello que en las palatinas o linguales; en estas caras de los premolares y molares inferiores se ubican en un punto que equidista de cervical y oclusal.

DIFERENCIA EN LAS CARAS PROXIMALES

Posición de los ángulos incisales: Los ángulos distoincisales de los incisivos y caninos ocupan un plano situado más apicalmente que el que alcanzan los mesioincisales.

Tamaño de las cúspides: En los molares las cúspides mesiales son mayores que las distales.

Tamaño: En uno y otro sentido las caras mesiales son mayores que las distales

Oblicuidades: Las caras distales son siempre más convexas que las mesiales. Además, hay mayor constancia en su convexidad, puesto que, mientras que existe una sola cara distal, que no es convexa en toda su extensión (canino inferior), son muchas las caras mesiales (tods las de molares y premolares) que presentan un aplanamiento cervical.

LÍNEA ECUATORIAL

Trayectoria: Vuelva el lector a los puntos, de su lectura deducirá cual es la posición de las máximas prominencias en cada una de las caras laterales de la corona del diente, la línea que recorre esos puntos es la línea ecuatorial. Colóquese el diente circular recórranse las caras laterales de la corona haciendo que el lápiz mantenga una dirección paralela al eje de la pieza dentaria: obsérvese donde se produce el contacto y se verá que:

a) La línea ecuatorial describe curvas de concavidad apical en las caras proximales y oclusal en las libres
b) Se acerca a oclusal o incisal en todas las caras proximales
c) En todas las caras vestibulares y en las palatinas o linguales de incisivos y caninos, se localiza muy cercana a cervical
d) En palatino o lingual de premolares y molares se dispone aproximadamente en la mitad de la altura coronaria.
La determinación de esta línea ecuatorial, de gran importancia en prótesis, origina el concepto de que la corona está formada por dos conos truncados, unidos por sus bases en la línea ecuatorial.

LÍNEA CERVICAL

Curvaturas: En todas las caras libres donde emerge una sola raíz la curva presenta convexidad hacia apical. En todas las caras proximales desde donde emerge una sola raíz, la convexidad es oclusal y menor que la vestibular.
En todas las caras distales de los unirradiculares, la curvatura de la línea cervical es menos marcada que en las mesiales. En éstas se acerca más al plano oclusal y las vertientes que lo integran, vestibular y bucal, forman un ángulo menos abierto.
Dentro de estas reglas generales existen dos excepcionales:
a) Proximales de primeros premolares superiores con bifidez radicular, en donde la línea cervical muestra una sola concavidad dirigida hacia apical, pese a que se implantan sobre esa cara dos raíces.
b) Vestibular de primeros molares temporarios, en razón de la existencia del tubérculo de Zuckerkandl, determinando una disposición peculiar de la línea cervical, que presenta en relación con la implantación de la raíz mesial una curva de convexidad dirigida hacia apical.
Examinando comparativamente las curvaturas de las líneas cervicales de todas las piezas de un hemiarco, se comprueba que sus magnitudes son menores en los dientes distales del mismo.

PORCIÓN RADICULAR

Inclinación: En todos los dientes, y más notoriamente en los unirradiculares, se manifiesta una inclinación radicular hacia distal. El diente, en su movimiento eruptivo, que realiza cuando aún no ha calcificado totalmente, lleva una dirección inciso u oclusomesial, de esa forma la desviación radicular muestra el camino recorrido por el diente en el maxilar. El mejor ejemplo de esto se halla en la porción radicular del tercer molar.

Tamaño: En los molares superiores la raíz más potente es la palatina. De las dos restantes como en los inferiores, la raíz mesial es mayor que la distal.

Relación coronorradicular: En función de la mayor oclicuidad y convexidad de la cara distal con respecto a la mesial por una parte, y la inclinación distal de la raíz, por otra, la continuidad entre el plano coronario y el radicular en mesial será mayor que en distal. Aquí ambos planos determinan un ángulo diedro sumamente obtuso. En tanto que en mesial parecen prolongarse.

Morfología de los dientes permanentes: Describiremos a continuación los dientes permanentes. Ha de entenderse que existiendo distintos tipos de presentación de un mismo diente, la descripción debe referirse a su forma más frecuente.
No significa esto que deba incluirse entre las anormales a aquellas formas que no responde exactamente a la presente descripción.

Incisivos: Ocupan la porción anterior del arco y son primeros en ponerse en contacto con los alimentos. Realizan compartiéndola con los labios, la función de la aprehensión.
Están preparados especialmente para cortar los alimentos, pudiendo cumplir también la acción de roer. Actúan asimismo como elementos pasivos en la articulación del sonido.
Han de estudiarse cuatro dientes distintos: incisivos central y lateral superior, y centra y lateral inferior.

Incisivo central superior

Comienza Erupciona Termina
Calcificación: 12 meses 7 años 10 años

Total Coronario Radicular
Longitudes: 22,5 mm 10.0 mm 12,5 mm

Mesiodistal Vestibulopalatino

Diámetros: 9,0 mm 7,0 mm

Ocluye con: incisivo central y ½ mesial del lateral inferior.

PORCIÓN CORONARIA

Cara vestibular: De forma de trapecio escaleno, en la que el eje vertical o cervicoincisal (10,0 mm) es ligeramente mayor que el trasversal o mesiodistal (9,0 mm)

Lado incisal: Corresponde a la base mayor del trapecio representado por el borde incisal, que se orienta desde mesial y abajo hacia distal y arriba. El diente recién erupcionado muestra dos escotaduras que demarcan los tres lóbulos vestibulares de desarrollo. Esta disposición es la que los autores franceses denominan fleur de lys. El tamaño de esos lóbulos es el siguiente.

a) En el sentido mesiodistal: el mayor es el distal y el menor el central
b) En el sentido longitudinal: el más largo es el central, pro la disposición del cuello, el distal es levemente menor que el mesial y ello hace posible que en conjunto los bordes inferiores de los tres lóbulos, es decir, el borde incisal, tenga una dirección ascendente hacia distal.
c) En el sentido vestibulopalatino: son equivalentes, por cuanto si bien el central es más prominente hacia vestibular, mesial y distal lo son hacia palatino, por la presencia de los rebordes marginales.

Al unirse el borde incisal con las caras proximales forma dos ángulos; uno mesioinicial, en un plano mas inferior, tiene un vértice más marcado que el distoincisal, que ocupa un plano más superior y el más romo.

Lado cervical: Corresponde a la línea del cuello, convexa hacia apical, con menor radio de curvatura en la vertiente mesial, que es también más corta y más inclinada, de forma tal que la parte más elevada del cuello está más cerca del mesial.

Lado mesial y distal: Ambos convexos en toda su extensión, con una inclinación con respecto al eje vertical de la cara de 12° y 15° respectivamente. El mesial es más largo que el opuesto, lo que se debe a la posición superior del ángulo distoincisal.

Superficie: Convexa en ambos sentidos, muestra en el tercio inferior, en forma de minúsculas depreciaciones de dirección paralela al eje mayor del diente, la comunicación de las escotaduras incisales.
La porción cervical es la que ofrece más convexidad; en cambio la incisal es casi plana.

Cara palatina: La forma de trapecio de vestibular se exagera tanto por la mayor convergencia de los lados proximales, que en ocasiones puede resultar triangular. Se debe a que permanece igual la base mayor, incisal, mientras que hay una sensible disminución de la longitud de la base menor, cervical. Por eso mismo es que se exageran las oblicuidades de mesial y distal (19° y 26°).

Superficie: Presenta en su porción central y en los tercios incisal y medio una amplia depresión delimitada así: por arriba, el cuarto lóbulo de desarrollo, que por su ubicación se denomina cervicopalatino o proceso cervical, lateralmente, por los rebordes marginales que se sueldan con aquél y que hacia abajo van en busca de sus respectivos ángulos incisales, a los que sólo llega el reborde misal, puesto que el distal, mas ancho, es de menor longitud. Hacia abajo la depresión se pierde en la concavidad palatina del borde incisal.
La función de los rebordes y el cuatro lóbulos determinan una imagen de media luna, por encima de la cual está el relieve del lóbulo y por debajo la porción más profunda de la depresión.
Ocasionalmente el desarrollo palatino del lóbulo central produce en el tercio medio un relieve en forma de arista, que se une con el proceso cervical. Esta arista se denomina prominencia vertical y cuando existe, la depresión palatina queda delimitada por un surco en forma de M. Esta disposición, no muy frecuente en los centrales superiores, lo es en cambio en los laterales del mismo arco.

Caras proximales: Ambas poseen forma de triángulo acutángulo, con un diámetro transversal menor que el de vestibular.

Lado cervical o base: Superior, corresponde a la línea del cuello anatómico, de concavidad apical. Se determinan así dos vertientes de similar longitud con inclinaciones diferentes; las vestibulares forman con el eje de la cara un ángulo de seno superior o radicular, de 23° en mesial y 20° en distal, y las palatinas de 43° y 40°, respectivamente. Es decir, que las vertientes en distal son menos oblicuas que en mesial, formando un ángulo más obtuso; su intercepción no origina un vértice como parece insinuarse en mesial, sino que se unen por un ligero arco. Estos detalles determinan que la parte más declive del cuello en mesial descienda más que en distal, la diferencia es de ½ a 1mm. El cuello desciende en general de 4 a 4 ½ mm en mesial, y de 3 a 3 ½ mm en distal en relación con el plano que pasa por las partes más prominentes de la línea cervical en vestibular y palatino.

Lado vestibular: Convexo en toda su extensión y con menor oblicuidad que el opuesto. De allí el desplazamiento del borde incisal en ese sentido.

Lado palatino: Fuertemente convexo en el tercio cervical, muestra en la unión de este con el tercio medio la fusión del cuarto lóbulo con el reborde marginal, cuyo perfil, levemente cóncavo, se confunde con el borde incisal.

Bode incisal: Conocida ya su disposición en el diente recién erupcionado cabe manifestar que en el que ya ha articulado durante buen tiempo la fricción con los antagonistas determina un desgaste, atrición. Al cabo de lo cual el borde pasa a ser una verdadera superficie, extendida desde mesial a distal, con un ancho que normalmente llega a 1mm. Se presenta como un plano inclinado desde vestibular y abajo, hacia palatino y arriba, disposición que adopta en virtud de la forma en que articular con sus antagonistas. El borde sube desde mesial a distal, describiendo una amplia curva: en distal disminuye el radio de curvatura haciéndose más perceptible y contribuyendo así a que el ángulo distoincisal se presente romo. El borde posee dos lados; vestibular convexo y palatino cóncavo, que muestran sus mayores curvaturas en la parte distal.

Porción radicular

Presenta una raíz simple de forma cónica
La posibilidad de que se observe bifidez, tanto en este diente como en los restantes incisivos, debe considerarse excepcional.
De longitud levemente superior a la de la corona, presenta en la sección transversal realizada en el tercio medio una imagen triangular que responde a la disminución notable del diámetro mesiodistal en palatino, en función de la convergencia de las caras proximales.
De tal forma, palatino se homologa al vértice; la base se ubica en vestibular y quedan dos caras posterolaterales: mesiopalatina y distopalatina. Todas estas caras son convexas.

Relación coronoradicular: Colocado el diente en posición, de modo que el eje de la corona coincida con la vertical, se observa que la raíz se inclina hacia palatino y distal. Observando los ejes de las dos porciones, desde una cara libre y otra proximal, se comprueba que en ambos casos los ejes forman, entre sí, ángulos obtusos abiertos hacia distal y palatino.
Evaluacion Objetiva Presencial
PRACTICA Nº 1
ESCULTURA DEL INSICIVO CENTRAL SUPERIOR IZQUIERDO
La practica Nº1 consiste en plas mar todo lo aprendido anteriormente en un bloque de jabon en relacion al ICSI, las dimensiones naturales se multiplicaran por 3 para fines didacticos, para esto nesecitaremos los siguientes materiales:
1.- Espatula lecron
2.- Navaja pequeña
3.- Bloque de jabon
4.- Regla milimetrica
5.- Objeto semi aspero para pulir Ej. medias nilon
Primeramente se le da la imagen geometrica del ICSI para hacer un esbozo de lo que sera la escultura.
Constantemen comprobar las medidas que corresponden a la corona, raiz en todos los sentidos
Eliminamos los angulos del esbozo geometrico para darle la forma caracteristica del ICSI
Realizar los desgastes necesarios con la espatula lecron para darle la forma adecuada
Tallar el esbozo de la cara palatina
Tallar el esbozo de la linea cervical
Tallar el esbozo de la cara vestibular
Terminacion de los detalles anatomicos mas importantes
Verificacion de las medidas
Secuencia de pulido con medias nilon
!!Felicidades!!!! el proximo tema a desarrollar sera el Insicivo Lateral Superior Izquierdo